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5 de enero de 2016

Zumos y caldos para depurar y desintoxicar hígado



Zumos verdes para depurar el hígado

Los zumos verdes son excelentes aliados a la hora de tratar el hígado graso, ya que permiten que se realice una depuración en nuestro organismo, lo cual lo libera de ciertas toxinas que son perjudiciales para el mismo.
Ingredientes
·         2 limones.
·         500ml de zumo de manzana y perejil.
·         Media cucharada de aceite oliva virgen.
·         Medio diente de ajo.
·         Media cucharada de jengibre molido.
·         Una infusión de hierbas (hinojo, diente de león o te verde).
Preparación
Lo primero que se debe realizar es agregar todos los ingredientes en una licuadora. Cuando haya adquirido la contextura de tu gusto, sirve en un vaso y bebe lentamente.
El objetivo es que esta bebida la tomes durante 5 días seguidos, 2 horas antes de consumir cualquier otro alimento sólido. Si quieres reforzar la depuración del hígado, puedes consumir zapallo, alcachofas, tomate, piña, papaya y peras.

3 Caldos para desintoxicar el hígado

Te explicamos cómo puedes eliminar las toxinas que perjudican a tu hígado de manera sencilla, económica y natural, consumiendo diariamente estos caldos vegetales que además te sorprenderán por su delicioso sabor. ¡Pruébalos!
Aunque en este artículo te proponemos una depuración a base de caldos, en realidad también puedes triturar las verduras y consumirlas en forma de crema, de manera que resulten más saciantes y te sirvan de primer plato.

Sin embargo, los caldos tienen la ventaja de que podemos tomarlos a lo largo del día en más cantidad, por lo que potenciamos la depuración.

Nuestra propuesta es que durante quince días o un mes tomes diariamente un litro de uno de estos caldos. Puede ser cada día el mismo, o también puedes ir alternándolos e intercambiando sus ingredientes. Lo más efectivo es tomar estos caldos media hora antes de cada comida, con el estómago vacío.

No te olvides de aliñar tus caldos o cremas con un buen chorro de aceite de oliva de buena calidad y un poco de sal común. De esta manera les darás más sabor a la vez que aumentas sus propiedades saludables.

Alcachofa, manzana y limón
La alcachofa es una de las verduras más conocidas para proteger el hígado, y tanto se consume directamente como sus hojas en infusión. Para elaborar este caldo podemos usar ambas cosas.

El sabor amargo de la alcachofa quedará neutralizado por el dulzor y la suavidad de la manzana. Esta fruta también beneficia la función hepática, entre muchas otras propiedades.

Finalmente, el limón añadirá un toque ácido, así como las increíbles propiedades para ayudar a digerir las grasas, lo cual facilita mucho el trabajo del hígado.

Apio, avena y jengibre

El apio es un gran depurativo: no solo mejora el funcionamiento del hígado y la vesícula biliar sino que también beneficia a los riñones, por lo que no puede faltar en cualquier depuración. Además, aporta un delicioso sabor a los caldos.

La avena, además de dar un poco de consistencia a este caldo, contiene fibras y proteínas vegetales que nos ayudan a eliminar las sustancias tóxicas del cuerpo. Además, este cereal es muy nutritivo y a la vez favorece el tránsito intestinal, el cual debe funcionar correctamente si estamos haciendo una cura depurativa.

Finalmente, una pizca de jengibre nos facilitará la digestión de las grasas, que son las que dificultan el trabajo del hígado.

Col, nabo y cúrcuma
Todos los tipos de coles o crucíferas (brócoli, brécol, coliflor) promueven las enzimas del hígado y previenen la aparición de células cancerígenas.

El nabo, que se usa habitualmente en caldos, favorece también la digestión de las grasas, por lo que es imprescindible en una dieta para limpiar el organismo.

Finalmente, la cúrcuma, además de ser un potente anticancerígeno y antiinflamatorio, nos ayuda a expulsar la bilis y por lo tanto a descongestionar el hígado. Bastará con una cucharada sopera rasa (6.8 g) por cada litro de caldo.








Hígado y perdida de peso





Limpiar tu hígado para perder peso
¿Sabías que los granos enteros pueden descongestionar el hígado? Al ser ricos en vitamina B nos ayudan a mejorar la metabolización de las grasas y favorecen la pérdida de peso

Mantener un hígado sano y libre de toxinas es, sin duda, un paso esencial para poder ir perdiendo peso poco a poco y de modo efectivo. Pero en ocasiones, el alimentarnos de modo incorrecto nos puede pasar una alta factura en nuestra salud. Te ofrecemos pues, sencillas pautas para depurar este órgano, cuidarte y perder peso.

Relación entre el hígado y la imposibilidad de perder peso
Seguro que te ha ocurrido en más de una ocasión. Nos esforzamos en seguir una dieta, hacemos ejercicio, pasamos incluso hambre y sin embargo, la báscula sigue sin indicarnos que estamos perdiendo kilos. ¿Por qué ocurre? ¿Por qué nuestra figura, nuestro organismo no elimina ni un solo gramo de grasa?

Muchos médicos y nutricionistas lo tienen claro: si no cuidamos el hígado adecuadamente, este se intoxica, se sobrecarga, se puede volver incluso demasiado graso. Todo ello deriva muchas veces en obesidad. Además, no podemos pasar por alto que si el hígado se sobrecarga nuestro sistema inmunológico empezará a debilitarse y sufriremos muchas más enfermedades. ¿Vale la pena? Desde luego que no.

A su vez, tampoco debemos olvidar que la obesidad ejerce a su vez una peligrosa espiral: la acumulación de grasa o el exceso de tejido adiposo en el cuerpo  favorece muchas enfermedades hepáticas como el hígado graso, cardiovasculares y diabetes; pero a su vez, la presencia de lípidos y toxinas en el hígado nos hace más problemático el hecho de perder peso.

Cabe destacar, además, que el hígado es el órgano principal que quema grasa. Se necesita que tanto él como la vesícula biliar trabajen en equipo para procesar y depurar las grasas. Si ambos están llenos de toxinas nunca podrán ejecutar adecuadamente su trabajo. Así que vale la pena aplicar a nuestra cotidianidad los siguientes consejos para mantener sanos tanto el hígado como la vesícula y así, perder peso de modo más saludable.


Tratar el hígado graso desde el desayuno






Si tienes el hígado graso, no te pierdas estas tres infusiones, que deberás tomar en ayunas, para depurarlo, protegerlo y fortalecerlo.

¿Por qué un desayuno adecuado puede ayudarnos a tratar el hígado graso?  Bien, para empezar hemos de tener en cuenta que el hígado graso o “esteatosis hepática” es una enfermedad en la cual se acumulan los ácidos grasos y los triglicéridos en nuestro hígado, alterando la función de sus células e inflamándolas.

A pesar de ser una patología benigna, si no lo tratamos adecuadamente y conseguimos revertir este proceso, puede perfectamente derivar en enfermedades más graves. No se trata únicamente de mejorar nuestra alimentación, sino también de “concienciarnos”, de cambiar en ocasiones de forma de vida y empezar a mejorar ya desde el desayuno, puesto que nos va a ayudar enormemente. Te explicamos por qué.

Nuestro desayuno va a cumplir tres funciones:

·         Depurar: Nuestra primera función consistirá en depurar el hígado de todas esas toxinas que lo saturan, de esos lípidos y ácidos grasos que alteran sus funciones básicas y que lo inflaman.
·         Fortalecer: Una de las propiedades más maravillosas de nuestro hígado es que tiene la capacidad de regenerarse. Es capaz de crear células y tejidos nuevos, sanos y fuertes, siempre y cuando lo ayudemos. ¿Sabes cómo podemos conseguirlo? Aportándole antioxidantes, proteínas adecuadas y minerales que le permitan sintetizar enzimas con las cuales regenerarse.
·         Protegerlo: El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo y, a la vez, uno de los más frágiles y sensibles a una alimentación incorrecta o a unos hábitos de vida poco saludables. Las grasas, los tóxicos presentes en los alimentos, en algunos medicamentos, en el tabaco o en alcohol, acaban por enfermarlo. Sin embargo, con una alimentación y unos complementos adecuados, podemos fortalecerlo para conseguir que la esteatosis hepática revierta.


Infusiones depurativas para tu desayuno
Es necesario que empecemos nuestros desayunos con infusiones, puesto que son magníficas para depurar, proteger y fortalecer nuestro hígado. Deberemos tomarlas siempre en ayunas, nada más levantarnos. Te damos 3 opciones, para que cada día te prepares aquella que más te guste. Toma nota:

1. Infusión depurativa y protectora de alcachofa


Ingredientes
·         2 alcachofas
·         Un litro de agua
·         El jugo de un limón
Preparación
·         Lo primero que haremos será poner a calentar ese litro de agua, añadiendo, seguidamente, las dos alcachofas. Deberás cocerlas hasta que queden blanditas, para después, quedarte con el agua resultante, la cual es increíblemente medicinal para tratar el hígado graso.
·         Lleva el agua a una botella de cristal y añádele el jugo de un limón. Beberemos esta agua de alcachofas a lo largo de todo el día. El primer vaso lo tomaremos en ayunas, nada más levantarnos. ¡Muy fácil!

2. Infusión depurativa y protectora de diente de león

Ingredientes
·         20 g de diente de león seco
·         1 vaso de agua (200 ml)
·         20 g de la corteza de un limón
Preparación
·         Empezaremos calentando el agua. Una vez llegue a ebullición, añade el diente de león seco y los 20 gramos de la corteza del limón. Permite que se haga la cocción a lo largo de 15 minutos, para después, dejar que repose otros 10. Cuela todo el contenido y bébelo caliente y poco a poco.

3. Infusión depurativa y protectora de cardo mariano

Ingredientes
·         20 g de cardo mariano listo para infusión (puedes encontrarlo en herboristerías y farmacias)
·         1 vaso de agua (200 ml)
Preparación
·         Tan sencillo como rápido. Solo tenemos que calentar el agua y, una vez llegue a ebullición, añadir esa bolsita de cardo mariano ya listo para infusión que suelen vender en las herboristerías. Permite que repose, cuela el contenido y bebe en ayunas.

Alimentos para tu desayuno

1. La fibra, básica en tu día a día

·         Un tazón de avena.
·         Una rebanada de pan de centeno untado con aceite de oliva.
·         Cereales de maíz natural, sin azúcar.

2. Ácidos grasos Omega 3, protectores del hígado

·         La yema del huevo.
·         El aceite de lino (linaza).
·         Las semillas de lino.
·         Las semillas de chía.
·         Las semillas de salvia.
·         Las nueces y las avellanas.

3. Frutas que te ayudarán a limpiar y fortalecer el hígado

·         Naranjas.
·         Limones.
·         Peras.
·         Kiwis.
·         Piña.
Para terminar, recordarte que en tu desayuno siempre puedes incluir una taza de café, el cual, como sabes, es un excelente protector para nuestro hígado.

Últimas investigaciones: beneficios del café

Como curiosidad y dato de interés a tomar en cuenta añadiremos los recientes estudios publicados en la revista norteamericana “Hepatology”, donde un grupo de investigadores de la universidad de Duke afirmaban este año haber descubierto las beneficiosas propiedades del café y el té para prevenir el hígado graso, y es que la cafeína, además de actuar como protectora para prevenir enfermedades como la diabetes, el alzhéimer y los síntomas del Párkinson, parece ser también beneficiosa para esta afección.
Para llevar a cabo esta investigación, los científicos utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud de Estados Unidos y Nutrición (NHANES, 1999-2010), y seleccionaron a un total de 27.793 participantes mayores de 20 años. Los voluntarios rellenaron una encuesta sobre sus hábitos de consumo de café y los investigadores midieron sus niveles sanguíneos con distintos marcadores de la función hepática. La finalidad de esta encuesta era medir la salud del hígado de los participantes y se descubrió que aquellos que consumían tres o más tazas de café al día tenían menores niveles de las enzimas hepáticas, en comparación con aquellos que no consumían café.
En conclusión, los investigadores determinaron que los compuestos del café, diferentes a la cafeína, promueven la salud del hígado, cuando se consume moderadamente.
Hasta hace solo algunos años, muchas personas evitaban tomar café por creer que este le hacía daño al organismo debido a sus contenidos de cafeína. 

El consumo de café reduce significativamente el aumento de la acumulación de tejido conectivo (fibrosis) en el hígado, en aquellos pacientes que sufren de hígado graso no alcohólico.
La investigación determinó que la cafeína que se consume a través del café puede reducir la fibrosis en las personas con hígado graso, al igual que en las personas con enfermedad hepática crónica.
Para llevar a cabo esta investigación, los científicos entrevistaron a 306 personas acerca de su consumo de cafeína y se dividieron en cuatro grupos para ser calificados: pacientes sin signos de fibrosis en la ecografía (el control), esteatosis, esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) en etapa 0-1 y  2-4.
Los pacientes con esteatosis que consumieron café mostraron una diferencia significativa en comparación de los pacientes con estadio EHNA 0-1.
El consumo de café fue mayor en los pacientes con EHNA etapa 0-1, con un 58% de la ingesta de cafeína del café normal, en comparación con los pacientes EHNA etapa 2-4, con solo el 36% del consumo de la cafeína del café normal.

  • ·         Por sus altos contenidos de antioxidantes, el café está relacionado con la prevención del cáncer de vejiga o hígado.
  • ·         Reduce los riesgos de padecer cirrosis.
  • ·         Disminuye el riego de sufrir enfermedades del corazón, gracias a su alto contenido de flavonoides.
  • ·         Está recomendado para reducir el dolor de cabeza y algunos tipos de migraña.
  • ·         Su consumo está relacionado con la disminución del riesgo de cálculos biliares y enfermedades en la vesícula.
  • ·         El café alimenta la flora bacteriana, que nos protege de la aparición de enfermedades.
  • ·         El consumo de café también estimula la secreción gástrica, activa la producción de la bilis y la contracción de la vesícula biliar, por lo que mejora significativamente la digestión.
  • ·         Numerosos estudios científicos han evidenciado que las personas que consumen tres tazas de café al día corren hasta un 50% menos de riesgo de sufrir de deterioro cognitivo.

Plantas aliadas para combatir el hígado graso




·         Cardo Mariano: enormemente eficaz para limpiar y fortalecer el hígado, lo reconstituye y actúa como antioxidante, propiciando el crecimiento de nuevas células y digiriendo la grasa. Puedes encontrarlo en cápsulas en las herboristerías.

·         Jugo de Noni: Dispone de una alta concentración en fibra, reduce el colesterol y favorece la reconstitución del hígado. Puedes consumir dos cápsulas en ayunas. También lo encontrarás en herboristerías.

·         Alga Spirulina: Desintoxica y rehabilita el hígado, tiene altos contenidos en magnesio y vitamina B6, ideal para combatir el hígado graso y aportarnos altas cantidades de vitaminas.


Nutrición para combatir el hígado graso





Nuestra dieta va a ser básica para combatir el hígado graso, siendo esencial el control de las calorías para evitar esos hinchazones, esas digestiones pesadas y esa fatiga crónica asociada a esta enfermedad. Así pues la pregunta básica es ¿Qué debo comer?
  • ·         Fibra: Indispensable. Nos ofrece sensación de saciedad y controla el apetito, absorbiendo además menos grasas y azúcares.
  • ·         Pan integralarroz y pasta integrales.
  • ·         Copos de avena o maíz natural para desayunar, sin azúcares.
  • ·         Incluye legumbres tres veces a la semana en tu dieta, y todas aquellas verduras de hoja verde.
  • ·         Evita el azúcar. Como endulzante podemos utilizar la estevia, es quizá lo únicamente recomendable, puesto que ni la sacarosa ni la fructosa son adecuadas para el hígado graso, de ahí incluso que debamos prescindir del consumo diario de fruta por su alto nivel en azúcares, y en caso de tomarla, siempre entre horas y acompañada de unas avellanas o almendras para evitar un xoc insulínico.
  • ·         Evita la leche de vaca: siempre es mejor el yogur desnatado y el kéfir.
  • ·         Evita la comida rápida o prefabricada: cada uno de sus ingredientes resulta pesado para la digestión y acaba acumulando grasa en diferentes partes del cuerpo.Cuando una persona no logra moderar su consumo hay un alto riesgo de sufrir de hígado graso, una condición que causa graves dificultades para digerir los alimentos y que está asociada con el sobrepeso y la obesidad.
  • ·         Evita las frituras:  las frituras que venden en los puestos de comida o que vienen empacadas como snacks están hechas con aceites de pésima calidad que no son adecuados para el organismo.Las grasas saturadas y los compuestos que se producen por las altas temperaturas sobrecargan de tareas al hígado al generar una acumulación de toxinas y grasa.
  • ·         Evita los alimentos grasos: El cuerpo necesita una pequeña dosis de grasa para funcionar en perfectas condiciones. El inconveniente es que muchos de los alimentos grasos son de tipos saturados, es decir, los que no le aportan mayor beneficio a la salud.Estos contienen grandes niveles de calorías y a menudo están asociados con el aumento del colesterol y los triglicéridos.Ambas condiciones afectan de forma directa la salud cardiovascular pero también deterioran el hígado al sobrecargarlo para tratar de controlarlas.
  •      Es esencial reducir el consumo de:

·         Manteca de cerdo.
·         Mantequilla.
·         Crema de leche.
·         Piel de pollo.
·         Aderezos cremosos.
·         Mayonesa.
  • ·         Evita los alimentos ricos en proteínas: ¡Ojo! Proteínas sí, pero en cantidades moderadas. Este tipo de nutrientes es esencial para la formación de masa muscular y el metabolismo, pero sus excesos pueden resultar contraproducentesAlgunas personas, en especial los deportistas, ingieren cantidades exageradas de estas, y a largo plazo desarrollan varios trastornos. Las dietas que no las moderan tienden a sobrecargar la función hepática porque el hígado debe trabajar para eliminar todas las toxinas que quedan cuando las proteínas se digieren.

·         Incrementa en tu dieta la vitamina A, C, E y el selenio, favorecedores para evitar la degeneración celular, de ahí que sea recomendable por ejemplo que consumas los siguientes alimentos: pescados azules, la yema de los huevos, los tomates, brócolis, pimientos, nueces, espinacas, aguacates…
·         Respecto al selenio, poderoso antioxidante y desintoxicante de nuestro hígado, podemos encontrarlo al consumir pistachos, anacardos, semillas de calabaza, champiñones, salvado de trigo…
·         El alcohol es desde luego, algo que deberás eliminar completamente de tu dieta. El consumo de alcohol, ya sea en cantidad moderada o excesiva facilitará la acumulación de grasa en las células del hígado. Cuando la acumulación de esta grasa supera los límites normales, las células comienzan a inflamarse y con el tiempo se generan cicatrices en los tejidos. A partir de esta etapa, el flujo sanguíneo normal se ve obstaculizado y si no se detiene y revierte la situación, el hígado puede dañarse irreparablemente. Debido a esto, es recomendable que el consumo de alcohol sea mínimo y si ya se ha diagnosticado hígado graso, lo recomendable sería ideal abstenerse de ingerir alcohol.
·         El limón es sin duda una pieza indispensable para el hígado graso, será muy beneficioso, así que puedes añadirlo cuando bebas agua, y también en tus ensaladas. Recomendable sobre todo con zanahoria.